Este verano ha llegado turbulento, cambiante y un pelín extraño. Todo lo que estamos viviendo a causa de la pandemia del Covid-19, hace que nuestro centro se haya descolocado hacia una nueva casilla.

En mi caso, afortunadamente, me ha influido para bien con lluvias de trabajos, de los que aún no me he desprendido, y llevo enganchando unos con otros, sin descanso, desde la era pre-covid.

Por otro lado, y aunque vivamos en un pueblecito del interior de un valle cántabro, y no nos haya tocado vivir la angustia de nuestros queridos amigos de la gran ciudad, también hemos notado los efectos de esta pandemia.

 

Ahora mismo, conocemos a dos tipos de personas: los que extreman las precauciones hasta el punto de modificar sus hábitos de vida, encerrándose al calor de sus hogares,  y los que extreman las ganas de vivir y de salir, impelidos por una conciencia que les susurra cada día «carpe diem», por lo que pueda pasar en un futuro…. 

Estos últimos son los que inundan nuestro pequeño pueblo de menos de cincuenta habitantes, a la caza de un soplo de aire cántabro,  en busca de esa libertad que les faltó durante meses, ávidos de absorber naturaleza, mar y piedra para llevar un poco mejor la vuelta a casa, y a un futuro incierto.

Nosotros estamos a caballo entre los dos mundos. Necesitamos seguir socializando, en casas, tabernas, mares o montes. Pero no queremos, como por otro lado siempre hemos perseguido, aglomerarnos en lugares que estén masificados. 

Y así andamos, intentando socializar y no dejar morir a nuestros grandes amigos de bares y restaurantes, pero siempre buscando el espacio agradable en donde poder estar con tu espacio vital, en libertad.

Quién sabe dónde estaríamos, de haber pasado la pandemia en un Madrid. Probablemente, sería el acicate para buscar otra vida fuera de allí. Como ya hicimos.

 

En este capítulo, que se ha retrasado por un proyecto gigante en el que aún estoy inmersa, hemos conseguido hablar con Juan José Moreno, un productor de vino. Nuestro tótem de los vinos artesanos, de los vinos naturales. 

Ha sido un gran placer recibirle en casa y poder charlar con él en vivo para el podcast. 

Él y Maribel, su mujer, son personas independientes y valientes, que han creído en su producto por encima de convenciones sociales y enfrentándose a todos los que opinan que el buen vino es del que más dinero tiene.

Un gran defensor de la tierra, de los métodos tradicionales no invasivos, de la ecología, de los árboles y de la vida. No podíamos no ser amigos de este gran hombre. 

También tendréis la oportunidad de retomar la miniserie «Fama a Parlar», en donde Coco y Dani corren aventuras disparatadas.

Y haremos un balance de lo que ha supuesto el confinamiento para muchos de vosotros, después de haber pasado un tiempo desde la apertura de las puertas. 

La conclusión la sacaréis vosotros, pero os adelanto que da que pensar.

 

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